Esa musa la más caprichosa, la que vuela sin paracaídas,
A veces baja en el sótano quemando toda luz,
Y por más frió y oscuro se sienta en el último escalón
Espera la araña que le hablara de un aguijón, de esos que molestan punzando toda carne…
Sabrá que su palabra será dulce y sutil peligrosa en la confusión, pero la musa tratara de no desesperarme, suscitando la inspiración calmada, pero…
¿Como sabré sino sufrió el efecto del veneno de la mentira jugando a la verdad?
Dicen que cuando más te desesperas, la mentira te juega en contra con tu propia verdad…
Paroxismo después de brindar la vida con un licor de yuyo en compañía de un sabio “anciano” amigo, parece reaccionar en la comprensión inexperta de la desesperanza., luego se sienta embriagado de silencio.
Dedicado al presbítero de la trinchera de Belgrano

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